Estalinismo 2.0 el amiguismo

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amiguismo Carnicero

Ahora no hay campeones de salto de altura y pértiga que nos permitan ver esas competiciones en las que cuando se quedan solos en las finales, todavía son capaces en los intentos que les quedan de probar con el record mundial, es decir, que los hay que se suben el listón del que se ha tomao la nueva expresión, pues lo que se dice bajarlo es el tiempo el que se ocupa. Más allá de la física, fue en los últimos 50 años que la expresión deportiva supera a los clásicos raseros y varas de medir de los refranes, pero siempre se trata de algo medible por comparación que se resuelve o no en resultaos tangibles. La problemática de las expectativas que nunca se complen, cosas tan importantes como presupuestos, inversiones, resultaos electorales, 1 montón de veces que se habla de algo parecido a pronósticos que casi se tienen que cumplir solos por el deseo de algunos, pienso que está en manos de los otros, nueestro infierno en vida y fuente inagotable de conflictos entre individuos y grupos, a la orden del día, asunto que llama mi atención hace tiempo del que creo que se pueden extraer enseñanzas sobre la condición o determinación humana, pero que luego no se extraen. De los fenómenos fácilmente reconocibles en este batiburrillo de recreo permanente que disfrutan algunos que se repiten más que el pimiento en el gazpacho, que es lo que le da mala fama, el gallego Bieito Rubido, todavía director de ABC y de quien el profesor y tertuliano sobre las llamadas nuevas tecnologías Enrique Dans ha calificao o descalificao como ejemplo de hombre desactualizao, 1 sujeto que auna los peores defectos de Marhuenda y a la vez el primitivismo de los dirigentes a los que adula, que coincide con los que destrozan ordenadores porque esa porción de espectadores que se sienten agredidos por cualquier novedad, desde el pircing a la coleta o los tatuajes, aplaude con las orejas ese tipo gestos cavernícolas porque les parece fetén tirarse las horas muertas ante el plasma viendo y oyendo siempre las mismas idioteces, algo que parece tranquiliza a quienes no tienen vida propia más allá de criticar las ajenas. El asunto no tendría la menor importancia si no hubiera leído también la entrevista que le hicieron cuando fue nombrao director precisamente para remozar el viejo producto monárquico en las nuevas tecnologías. Ya decía Ortega que el problema de España no era que faltara gente ni talento, sino que estaban descolocaos, como cuando en las pruebas atléticas presentan los que no saben ni nadar y se hacen incluso célebres que los campeones en los noticiarios de lo estrambótico.

Lastra tenía razón