el mismo paisaje después de cada batalla

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– Los médicos de Wuhan, epicentro del #coronavirus, pagaron con su salud y sus vidas el silencio que les impuso el régimen chino al principio de la epidemia. Tras la trágica muerte de Li Wenliang, el oftalmólogo que alertó de la enfermedad y fue obligado a retractarse por la policía, el último (del que se tiene noticia 19 febrero 2020 en Los médicos chinos pagan con sus vidas la censura sobre el #coronavirus, Pablo M. Díez, corresponsal en Shanghai, ABC) en fallecer fue el director de 1 de los principales hospitales de Wuhan, Liu Zhiming. Como en el caso de Li Wenliang, su muerte fue anunciada, luego negada y finalmente confirmada el 18 febrero 2020. De 50 años, este neurocirujano estaba al frente del hospital del distrito de Wuchang, 1 de los escogidos para atender a los pacientes de #coronavirus. Según constató su esposa a la prensa oficial, se contagió a finales de enero y entró en estado crítico pocos días antes de fallecer. Antes que él, 1 enfermera del mismo hospital, Liu Fan, falleció el 14 febrero 2020. Sus muertes coinciden con los últimos datos sobre el personal sanitario infectado en la epidemia. Según el informe oficial difundido el 18 febrero 2020, son 3.000, de los que más de 200 se hallan en estado grave (cifras dudosas que como mínimo habría que multiplicar por 10, aunque los relatos son perfectamente intercambiables con otros conocidos después). Con los 2 últimos fallecidos notificados serían 8 los médicos que perecieron por el #coronavirus o por extenuación. Tan elevada cifra pone de manifiesto su sacrificio y, sobre todo, las carencias materiales con que se enfrentan a la enfermedad. Tal y como muestran (o mostraban pues después hay otras que parecen pura propaganda de película) la falta de mascarilla y trajes especiales lleva a muchos sanitarios a protegerse con bolsas de plástico o lo primero que pillan. Además de los países y regiones que lo hicieron extraordinariamente bien, Taiwán, Corea del Sur, Nueva Zelanda, Grecia, República Checa, Austria, Polonia, Portugal, que salen del pozo mientras lo cuento, siempre con gusto, algunas declaraciones de médicos y sanitarios de la trinchera, en el sentido que hay plazas libres y respiradores en las unidades de cuidados intensivos, se desmontan o desalojan los hospitales de campaña, hay menos ingresos, al menos por el heroismo de estas bellas personas, héroes a su pesar, y muchos víctimas, como los 9 farmacéuticos, más de 20 médicos, no me quiero olvidar de los cuidadores de las residencias de ancianos, verdadera zona 0 en España, el peor de la clase junto con China, Irán, Italia, Francia, Reino Unido, Estados Unidos, pero con la total seguridad de que nada volverá a ser igual en los hospitales prohibidos para el resto de la población, aunque admirable también el esfuerzo de sus profesionales jugándose sus carreras por enseñarno la verdad, además de mantener el cordón umbilical electrónico de los infectados en algo tan sensible como la comunicación, ya podemos darnos con 1 canto en los dientes los que no los tuvimos que pisar, siendo eso lo que se nos exigía, aunque no por ejemplo verlos en los medios con ojos de enfermos y enfermeros, en estos días de encierro forzoso descargué las últimas fotos que hice días antes del confinamiento, y veo cercano el día de consumar mi plan, que consiste básicamente en ir a ver y fotografiar el día después en el mismo sitio que lo dejé.

– Lo que más indigna a la sociedad china es que los médicos, auténticos héroes de la catástrofe, se expusieron desde el principio a 1 riesgo que las autoridades trataron de ocultar. Además de Li Wenliang, 1 de sus colegas en el hospital central de Wuhan, la directora de urgencias Ai Fen, fue reprendida cuando avisó el 30 diciembre 2019 y el 1 enero 2020, de que había posibles contagios de humano a humano que no estaban ligados al mercado de animales de Huanan, donde se sospecha (cada vez menos y en menos sitios) que se originó el #coronavirus. Según informaba el periódico China News Weekly, el comité disciplinario del hospital también abroncó a la doctora por crear rumores y causar problemas que afectaban al crecimiento y la estabilidad de Wuhan, obligando al personal a guardar silencio. Aunque las autoridades locales anunciaron el 31 diciembre 2019 que había 27 casos de neumonía viral de causa desconocida, no confirmaron los contagios entre humanos hasta el 20 enero 2020, 3 días antes de decretarse la cuarentena en la provincia de Hubei. Al no protegerse contra la epidemia por culpa de esta censura, los sanitarios se contagiaron en masa cuando los enfermos empezaron a abordar los hospitales. Por no escuchar a los doctores Li y Ai, solo en el hospital central se infectaron 230 trabajadores. Por ese motivo, sorprendió a todo el mundo que la provincia de Hubei, zona 0 de la epidemia, no estuviera en el recorrido de los 12 inspectores enviados a China por la Organización Mundial de la Salud (OMS trístemente célebre también por sus siglas en inglés WHO) para investigar la enfermedad. Hasta 19 febrero 2020, la OMS WHO alabó (y sigue alabando pese a las barbaridades no solo dichas, también cometidas aunque solo sea por omisión vergonzante) a las autoridades por sus medidas draconianas para contener el #coronavirus y su transparencia (al menos en eso, en otros sitios no se tiene ya ninguna duda de que es lo contrario, y al menos la censura, que el lo más censurable y merecedor de denuncia donde haya justicia, segada casi de raíz y de manera casi unánime, pues los censores se quedan solos y tan en evidencia que la gente solo los saca a colación para ponerlos en evidencia). Pero sus técnicos, entre los que había algunos estadounidenses, solo pudieron visitar Pekín y las provincias de Sichuan y Cantón (Guangdong) pero no el epicentro de la epidemia en Wuhan. Con 208.389 infecciones reconocidas, 21.717 muertos a ritmo de 435 las últimas 24 horas, cifras mínimas 2 meses después, pues siguen sin hacerse tests de seroprevalencia en la mayoría de los países, ni siquiera se saben de lo que son, algunos por ejemplo de embarazo, ni la verosimilitud de sus resultados, de forma que se tienen que tratar de confirmar con otros en caso de dar positivo, o hacerlos prácticamente todos los días si dan negativo, y ni los países con mejores científicos, como me parecen Alemania, Reino Unido, Estados Unidos, incluso Israel, no solo no dan con la vacuna, desde mi punto de vista imposible, pero me valdría con el antídoto, ni menos la cura segura, lo que llaman inmunidad de rebaño, pues en países que capearon el temporal por autoaplicarse medidas de cuarentena sus propios ciudadanos en cuanto suenan las alarmas por tener vecinos tan molestos, no quiero enredar más sobre el asunto, pero me parece como 1 de esos problemas de examen en los que nos pasan 1 chuleta completamente errada, o desenfocada desde el principio en aspectos como el parecido con lo que llaman gripe o la inmunidad de rebaño. No tengo pruebas ni posibilidad de obtenerlas, pues aunque sea de manera intuitiva, estoy en arresto domiciliario desde antes de que se decretara, por miedo sobre todo a la ignorancia donde otros se lo tienen a los experimentos totalitarios jugando con la salud e incluso con la vida. Por si acaso, y 1 vez más, los ancianos de las residencias y sus cuidadores también fallecidos, otro dato que se escamotea, no viajan a Wuhan, China, ni a Milan a ver partidos de champions, junto a dirigentes principales de los que se pensaría pon su mismo lógica que son unos guarros que no se lavan las monos ni se toman las precauciones que cuando lo cuento, imponen a más de la mitad de la población del planeta. Yo tampoco tengo la solución al problema, ya me gustaría, pero creo que es evidente que el agente infeccioso es algo más que el contacto con contagiados, no tanto el aire que respiramos y la contaminación, como la carga viral del agua corriente. Y los casos que se me escapan, como por ejemplo agentes de la autoridad, además de los cuidadores de residencias de ancianos, enfermeras, médicos, jóvenes, hasta niños fuera de los grupos de riesgo, que no discuto, solo demostraría que el órgano realmente atacado es el tiroides, muy sensible al stress como al te todos, unos más y otros menos, estamos sometidos, que si bien no causa la muerte como el corazón o los pulmones, al ser 1 regulador de los otros órganos, y me atrevería a decir que síntomas, es el que provoca esas muertes súbitas que también se diagnostican como #coronavirus #covid19. Hasta la fecha, la prueba más solvente o potable de lo que digo, es la muerte de 1 tigresa del Zoo de New York, a la que se atribuyen relaciones impropias con sus cuidadores como para compartir el virus. Sería tan fácil como encontrar y analizar otro animal muerto del que no se sospeche o pueda concebir contacto con humanos, junto o cerca de fuentes de agua embalsadas, pues si lo que digo aún a riesgo de equivocarme y quedar en ridículo es verosímil, debería haber más que humanos, excepto si tuvieran órganos olfativos o de otro tipo que los alertaran, pero incluso en ese caso, estarían muriendo de sed.
lectura: Los médicos chinos pagan con sus vidas la censura sobre el #coronavirus, Pablo M. Díez, corresponsal en Shanghai, ABC, 19 febrerp 2020.
toxic #covid19 corrupción #30m electoral Podemos Leganés

prevención de riesgos laborales y salud | soporte | sobrexposición | interiores

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toxic #covid19 corrupción #30m electoral Podemos Leganés

Que necesita 1 soporte físico, aunque sean las minúsculas gotas de vapor de agua que exhalamos al cantar, hablar, toser, que ataca por sobrexposición, y por tanto no es tan preocupante que nos alcance o afecte esporádicamente, como estar tan expuesto como los sanitarios o los que conviven bajo el mismo techo con los enfermos, y que prefiere estancias interiores, de ahí que se autoricen las terrazas ventiladas de los bares, siendo poco o nada recomendables los servicios comunes de los hospitales, de lugares de trabajo, colegios, cualquier otra zona de uso común y frecuente, son 3 certezas sobre el #coronavirus #covid19. De la recomendación de lavarse frecuentemente las manos con gel desinfectante o jabón, se deduce que siempre dentro o junto a la humedad como soporte, o en ambientes poco ventilados, los agentes desinfectantes debilitan los pinchos de la corona, que es por donde se agarra, y no tanto que eliminen el cuerpo o corpúscula claramente representado en las ilustraciones como 1 mina bélica marina.

Rempujo, concepto coloquial de la lengua castellana que yo recuerdo como rempojo, pero no viene en el diccionario, es la fuerza o resistencia que se hace con cualquier cosa, como las puntiagudas espigas secas y otras que se desprenden de las plantas en verano, como muy destacadamente 1 bolas del tamaño de 1 uña que se parecen extraordinariamente al #coronavirus #covid19, casi imposibles de desprender cuando se pegan a la ropa, sobre todo los calcetines, incluso después de lavarlos, y que son las que desaconsejan o disuaden de salir al campo en verano. Se remiten o recuerdan al concepto marítimo del disco plano, estriado en 2 direcciones, y que aplican los veleros a la palma de la mano para empujar la aguja cuando cosen velas. También me vale escoria, que recibo como insulto por emplear reiteradamente el concepto intoxicación donde otros dicen contagio, junto con otros como veneno, y sobre todo antídoto en vez de vacuna, que básicamente es lo mismo, con la única diferencia que parece que me alejo del discurso oficial. Yo también me siento incapaz de soportar:
– Monótonos monólogos monocordes que declaman inacabablemente lecciones cuya pedantería impresiona más que su profundidad, con el mínimo soporte de argumentos imperceptibles o indescifrables, en palabras del profesor José Lozano en Más allá del Galdós: la cuestión del gusto, del que no voy a citar al escritor que se pone como ejemplo, pero sí que se trata de 1 autor cuyos chispeantes artículos de opinión y parece que su conversación son justo lo opuesto a sus novelas y relatos, algo que parece que pasa muchas más veces, como por ejemplo en las piezas teatrales de algunos novelistas o viceversa, no solo Galdós, también Larra y me parece que varios críticos literarios que fracasaron con sus obras de ficción. Tras ver los soberbios documentales de Discovery Max sobre el #coronavirus conocido como #covid19 y el titulado Enemigos invisibles, y sin ser la panacea como creía, no puedo menos que reafirmarme en mi advertencia o recomendación de tratar -hervir, cocer como en las comidas, batir, aplicarle filtros, tomarla en infusiones, envasadas en refrescos con muchos controles- el agua corriente que llega a los domicilios en los que estamos confinados. De hecho me parece casi inverosímil que además de la recomendación de lavarnos las manos insistentemente, cambiar y lavar las toallas con agua caliente, o medidas de higiene realmente exageradas como las que se toman en algunas casas cerradas a cal y canto, en las que los que no estamos confinados solos, casi tenemos que cuidarnos y cuidar de los otros como en la calle, no se añada la que digo yo de tomarnos más precauciones si cabe con la que ingerimos, como si estuviera a salvo de la contaminación algo más que evidente y escandalosa. Quede muy claro que no niego ni desmiento el discurso oficial, que además hace gala de desconocimiento e ignorancia parecida a la mía, pues del asunto que nos ocupa solo se sabe lo que pasa, pero con los datos de Corea del Sur y Japón, sitios en los que no dictaron confinamientos o encierros, ni hundieron su economía de subsistencia, además de tener y aplicar tests no necesariamente de alcoholemia, localizar y aislar los focos de intoxicación, alguno más que tan desafortunamente se aplican en otros sitios, como destacadamente y por desgraciadamente España, sus poblaciones están acostumbradas a las pandemias, que parecen más frecuentes en Asia, de forma que además de todas las medidas de sus dirigentes, todos sus habitantes saben lo que tienen que hacer en cuanto suenan las alarmas, como salir lo menos posible sin necesitar que se lo digan, ponerse mascarillas sin necesidad de que se lo pidan, extremar las medidas de higiene corporal y con los objetos de uso personal, como por ejemplo los móviles, y también la que digo yo e insisto, con el agua corriente, no solo para lavarse insistentemente con jabón las manos, sino como mucha más razón la que ingerimos, que puede estar contaminada y puede ser el agente de lo que llaman contagio, y no solo de este #coronavirus realmente agresivo, sino de todos los demás. Al menos este insulto me lo guardo como trofeo, pues no solo demuestra que lo dije todo lo insistentemente que pude, sino que además, los discursos creo que personales ajenos a los oficiales, realmente tienen impacto en estas situaciones, pues a este que me insulta así como a sus seguidores, realmente no los conozco de nada, y si les llegó el mensaje fuera del circuito de los que tienen megáfono y pegan mítines por los medios de comunicación subvencionados, es porque también merecen atención generalizada. Yo no podría militar en el sindicato de funcionarios CSIF, del que solo conozco a 2 militantes, 1 familiar que me sorprendería cualquier vínculo religioso, y 1 de sus dirigentes históricos del que me llevaría otra gran sorpresa como las de estos días de pavor. De hecho estoy convencido que es 1 luchador por la libertad de expresión incluso más significado que yo, por lo que no lo asocio a ninguna denuncia por blasfemia ni parecida. En el pantallazo de abajo aparece el mensaje del que se ríe, y cuando lo cuento, con 10.003 muertos sobre la mesa de autopsias, o en las morgues congelados, 950 en las últimas 24 horas, al menos hay 1 juez al que tampoco parecen hacerle ni pizca gracia las burlas macabras de los ignorantes en su prepotencia cerril. El que sigue es otro de mis escritos visionarios titulado: Solo dan su brazo a torcer cuando pagan otros. Estuve fisgando en el avatar de quien me respondió y no encontré ninguna coincidencia entre nuestros respectivos contactos, ni me siguen ni los sigo, ni ganas, ni menos me hace gracia lo que pasa ni tengo motivos para burlarme de nadie y ni siquiera para reir desde hace semanas. Con 10.935 muertos reconocidos, 932 en las últimas 24 horas desde que lo cuento, cifra que parece mínima, se puede imaginar que las denuncias no son 1 sino cientos, y que la forma de desacreditarlas políticamente es señalar a quien lidera alguna como si todas fueran la misma o por lo mismo. Me reservo la opinión sobre procesos que van a durar años y por el nombre propio que aparece al frente de alguna que señalan, lamento decir que tendré cuidado de no unirme a ninguna de esas plataformas, y mucho más de necesitarlo. Cumplí a rajatabla el confinamiento y la cuarentena, junto con los que me rodean, y con la confianza recién adquirida o recuperada, lo único que tengo que decir es que ya no se ríen de mi ni supongo que de otros, independientemente de la suerte que corran y lo que duren sus procesos judiciales, pues ya digo que no soy funcionario y si lo consigo, pues me presento a oposiciones y apruebo alguna de las que sí hay empleo más incluso del que sería deseable, se a qué sindicato profesional me voy a apuntar llegado el caso. Como las risas se tornan en insultos, me permito aclarar que en las comprobaciones que hago siguen sin coincidir mis seguidores con los de quienes me insultan o se ríen sobre lo que son noticias de actualidad y enlaces como si me fuera algo personal en ellos; y la impresión que tengo es que son cuentas en redes sociales recién aparecidas en el confinamiento para ese propósito político concreto que desapareceran sin dejar rastro, si es que volvemos a algo parecido a la normalidad en la que el premio es la indiferencia generalizada. Lejos de desanimarme o disuadirme, resulta que antes tenía la impresión de predicar en el desierto, mientras que ahora y empleándome con el mismo procedimiento (cruce de datos, pantallazos, seguimiento de los asuntos a través de agregadores, espero que haya también algún lector o visitante ocasional de los de antes o que alguno de los novatos esos caiga atrapado en el procedimiento que tanto llama su atención), la impresión que tengo es que esos mismos mensajes (en la forma) en redes sociales tienen mucho más impacto. Ni siquiera veo tanta diferencia entre emplear la palabra intoxicación por lo que llaman contagio, o antítodo por lo que llaman vacuna, pues para mí, que estudié lingüística, las palabras siempre valieron mucho, además de que son actos incluso de más valor que los insultos destemplados o las risas inoportunas, y no solo ahora; y estoy acostumbrado a manejarme con argumentos y pruebas que es precisamente lo que más falta, mientras que antes era lo que brillaba por su ausencia. Se me vienen a la cabeza algunos refranes, pero no creo siquiera que sea la ocasión.

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Comunidad de Madrid Personal Auxiliar de Servicios | composición del tribunal calificador publicada BOCM 8 agosto 2019 | examen pendiente programa

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