Gunslingers | arte de hacerse el muerto

Geneve decembre noel
Hasta las presentes tenía la referencia de las cogidas en corridas de toros, cuando los toreros que no les habían funcionao los engaños ni conseguido escapar, entre la cogida o el tabacazo y el quite se hacían el muerto en el hocico la bestia, algo difícil de hacer como podemos imaginar los que no toreamos, aunque más fácil en política y fraudes como por ejemplo la amistad aprendida en colegios de curas o en el deporte de competición dentro del mismo equipo o bandas organizadas, pero el caso es que he aprendido algo nuevo, es decir, esa habilidad especial y a veces útil, como lo que cuentan de los trágicos sucesos los supervivientes en los telediarios, realmente tiene justificación, y no que hayan probao las demás y la empleen como último recurso. Lo descubrí viendo la serie Gunslingers de Discovery MAX en el capítulo que dedicaban a Wyatt Erp el del duelo OK Corral, entre los de Billy el Niño, Jesse James, William Horn y otros pistoleros, cazarrecompensas y luego el origen de los detectives de las películas de serie B y novelas no menos magníficas, gansters, pistoleros, que se llevaron a mucha gente por delante como las carreteras, y también toreros, cantantes y futbolistas, pero cuando los pistoleros de los Western ya había periódicos y se comentaban estos asuntos como las muertes y desapariciones de menores, rupturas de parajas y herencias desputadas, también muertos mal enterraos y no solo atentaos en el actual plasma, pero en duelos reales como los hemos visto en muchas películas y votaciones políticas, tendemos a pensar que son actores que se quitan el maquillaje cuando acaba la función hasta la próxima. Según avanza la trama que se esfuerzan en contar como debió ser lo más fiel que pueda reconstruirse el duelo real llegamos a saber, pues Wyatt Erp logró igual que nuestros toreros nacionales comentaristas y apoderaos a frecuentar a avanzada edad los estudios de Hollywood en los que se versioneaban sus proezas, e inspiró a los actores principales en conversaciones reconocidas por John Wayne en sus memorias y entrevistas, aunque nunca hubiera podido interpretarlo como personaje por lo gordo, desde luego sí sus maneras y gestos como hombre de ley ante matones reales no menos legendarios, pero en los análisis exhaustivos de duelos y enfrentamientos sobre los que corrieron ríos de tinta, auténticos partes de guerra parecidos a la Iliada de Homero y en general el cine y literatura épicos, por ejemplo en Ok Corral que hasta sacan gráficos del número de disparos y reproducen la escena a cámara lenta, ninguno le rozó ni la gabardina, lo cuál le dio cierta fama de invisibilidad que le acompañó el resto de su longeva vida, que parece hasta mentira. Es la misma lógica en las cogidas de toros y en general, escenas de extrema violencia, lo que permanece inmóvil se vuelve invisible. Por eso se elige pa interpretarlo a 1 actor larguirucho medio anoréxico muy parco en gestos. Hasta entonces, mi escena preferida de la versión cinematográfica es cuando se produce la escena de matoneo en el saloon en la que no está presente el célebre Sheriff, sino el actor alcohólico que interpreta Victor Mature y otros secundarios. No llega haber muertos pero cuando se reúnen los bandidos y sin mediar palabra el padre saca 1 látigo y se pone a linchar al hermano que había resultao más valiente.
– Os tengo dicho 1.000 veces que cuando se desenfunda la pistola solo es pa disparar, mientras le pega grandes latigazos más que merecidos, pues se ve en el duelo final que los notarios son carne de cañón en esas ocasiones por lo mismo. Más sutil que ésta, pero no menos verosímil, la legendaria valentía de Ernesto Ché Guevara en los bombardeos aéreos, que no solo se quedaba inmóvil donde le pillaba, a veces en medio del campamento, sino que además lo hacía en pié, que es la única diferencia con los toreros cogidos pero la misma razón: los que se mueven son los otros, por ejemplo los toros dando cabezadas a diestro y siniestro. Esa es la otra gran revelación de Gunslinger: ahora resulta que Billy el Niño no era zurdo, lo que se ha deducido por la posición de sus armas en la única foto que se conserva, y es que se sacó colocando el papel emulsionao dentro de la cámara, donde como se sabe, la imagen sale invertida de izquierda y derecha, de forma que lo que vemos son reproducciones del original y no reproducciones mediante el proceso negativo positivo. El política, donde el más consumao especialista de los últimos lustros dice que se retira o lo retiran sin retirarse va a gastar su última bala en duelo singular con notarios de la vida hábiles en la inversión ni izquierdas ni derechas.

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