espejismos de Internet | granjas de troll

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#yoveosalvame Amador

Serendipia, concepto o técnica en la que se basan las investigaciones y pruebas de los buscadores del futuro, es el arte ir a buscar algo y encontrar otra cosa mucho mejor. Por lo extraordinario de la mía de hoy, y por enredarse con sucesos del presente palpitante, me apresuro a narrar el proceso de mi hallazgo: obran en mi poder algunos libros sobre las corruptelas de los años 80´s y Noventa en España, y cuando salen noticias sobre salpicados en las del presente, me apresuro a mirar en sus índices de nombres, que por cierto parecen copiados al tratarse de la misma editorial, colección Temas de Hoy de Planeta, pero no en el orden de las páginas o pasajes que reproduzco. El caso nuevo era el apellido de la Joya, el detenido más reciente entre las piezas separadas del que debe ser ya gigantesco caso Villarejo, que como ya habrán adivinado, es el hallazgo serendípico (entre paréntesis algunas actualizaciones obvias), al que se atribuyen concesiones irregulares en los 80´s.

La abrumadora imposición del buscador Google en nuestras vidas pulverizó con viento fresco los medios de comunicación que se propusieron en Internet con acceso restringido, por suscripción, previo registro e incluso de pago plegaron velas y se las envainaron hace tiempo. quedó en evidencia que la función de Google no se limita a buscar la información que se le solicita sino que la presenta ordenada de forma que toda páginas que no haya sido visitada por los robots exploradores o que no hayan podido acceder sencillamente no existe. Como efecto colateral también fue puesta en solfa que la intención de los medios de comunicación convencionales no es como se pretende ofrecer información sino influir en sus receptores imponiendo pautas de consumo, propaganda pura y dura y de pensamiento y además precisan respuestas, sus ingresos e incluso su me era subsistencia dependen del poder de influencia con el que se manejan y bastante menos de la supuesta calidad de informaciones en las que lo que brilla es su capacidad de censura tan sutil como todo lo brutal que haga falta. Nadie les pide cambiar la realidad, sólo se trata de ocupar un lugar, posición, castillo o bunker desde el que tomar partido. Lo típico es presentar lo que llaman información de manera fragmentada, incompleta, inconexa además de sesgada y en muchos casos después de los primeros momentos de desconcierto al resquemor de la noticia temprana cual gazapos de primerizos becarios en prácticas se impone rápidamente una suerte de versión única perfectamente intercambiable entre los diferentes medios de comunicación pos los demás hacen hilo así como por hacer algo. Cuesta menos ver el mundo como sucesiones de imágenes y sonidos que interpretarlo con palabras, entenderlo debe ser el colmo pero las búsquedas robotizadas impersonales de información tienen otra cara en la cuenta de resultaos o visitas que también sirven los robots matemáticos, googlebot se llama el más mítico de todos, nombre que se da al ingenio que rastrea constantemente contenidos que no sólo detecta y castiga las trabas de acceso a las páginas sino que además y como el algoritmo de visitas es la piedra filosofal de su rastreo permanente desnuda otra lacra que lastra tradicionalmente los negocios cuya materia prima es la información, tan dignos como fabricar clavos, parir bebés de encargo o imprimir barajas de naipes, a saber su contabilidad puramente especulativa hasta el punto de haber conseguido inflar una especie de globo bursátil de su capacidad de influir y adoctrinar con descaro a sus consumidores que en sus cuentas multiplicadas somos todos. Y es que cuesta creer que el objetivo de la mayoría de anunciantes y las estrategias de los patanes que les engañan de primeras sea cargarse los espacios de éxito que se dejen colonizar y el de que todavía nos caigan peor e incluso empecemos a sentir pena ajena por los personajes de los que se sirven como soporte, otra vez el eterno éxito incombustible que creen disfrutar los antipáticos de ocasión cuando se dignan mirarnos, aunque sea mal. A la vista la montaña de basura virtual con puntazos absolutamente repugnantes se evidencia que los estrategas de los anunciantes nos creen a su vez víctimas de tiranos impostores como ellos, o sea que los tenemos que aguantar a la fuerza como a los cansinos emplazaos en las bar de los camareros vagos cual espantapájaros o como algunos curas en pueblos de iglesia única. Un tal Reyero que presentó un carrusel futbolero en tiempos de exclusiva ya perdida se jactaba ante los conocidos que le hacían propaganda a pie de calle de no gustarle un pelo el objetivo de sus vomitonas sin gracia, rebuscao el chaval o más recientemente por decir algo someramente descriptivo el suplemento dedicao a lo virtual de la televisión estatal al final de un telediario nocturno cuyos reporteros de lo propio recorren a la luz del día los geriátricos conectaos para entrevistar a todos los jubilaos, nunca mujeres por aquello del gargajo verde de Internet, credibilidad lo llaman que logren enchufar la pantalla de plasma y cuyos colaboradores modernazos dan grima porque sus responsables piensan que otro programa que heredaron de nombre Redes cada vez más reducido a la madrugada más profunda donde como mínimo se demuestra que ancianidad no es necesariamente sinónima de ignorancia supina, aunque sólo sea la excepción que confirma la regla peca de intelectual, que muy mucho debe pecar a la vista de responsables que han engendrao comparación tan chusca. No puede extrañar que en la contabilidad administrativa de visitas, de 1 en 1 han vencido las páginas de otras páginas, especie de Sé lo que hicísteis… de @laSextaTv pero en Twitter, gigantesco en Internet que con un mínimo de recursos propios generan resultaos espectaculares aunque en el fondo y en la forma sigan siendo más de lo mismo de siempre otra vez. Para ofrecer resultaos contantes y sonantes en medio de cuentas tan distorsionadas se alumbraron a sí mismos los gurús de las posiciones en los buscadores que es lo mismo que decir en Google que a su vez es lo mismo que decir en Internet, especialmente creíbles las cuentas de los genios que inventaron las páginas recopilatorias de páginas. El hecho probao que trabajadores voluntarios eventuales no gurús de estas páginas de páginas acusen a sus gurús a los que sirven gratis de chuparse sus respectivas pollas entre ellos como los ganster de Pulp Fiction o de estar siempre haciéndose pajillas como Torrente y su Sancho Panza de turno en cada secuela para los que prefieran las citas castizas aunque escogías y la consecuente reacción de los gurús más gurús mostrando que lo que parecía una varita mágica es en realidad el viejo garrote vil de la censura que vuelven a enarbolar contra estas y otras críticas que les hagan los equipara de hecho a los autodenominaos artistas cuyo único objetivo es seguir saliendo en las páginas en papel couche en colores del Hola y parecidos para lo que no hace falta vender 1 pimiento, qué horterada sino que se dibujan unos pircing en el mismo photoshow de las revistas cuyas páginas frecuentan para que no les acusen de pirateo, se dice que se hace por cualquier otra causa perdida de remate y otra vez practicamente con nada logran alcanzar altas cotas de miseria que bien pensao que hay gente para todo, aunque a quién le importa.

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