por el monte perdido | bitácora de campo

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espeluznante apocalíptico solo dan su brazo a torcer cuando pagan otros

De las proyecciones de diapositivas de los años 80 de siglo XX han quedao las escenografías de los conciertos de masas en los que por echar se echan de menos los acordes iniciales de las 4 estaciones de Albinoni, del adagio de Ravel o del bolero de Vivaldi y en los de montaña, cuya banda sonora estaba montada con locución argumental, como los vídeos policiacos de tele 5, los excesos de los guionistas al principio de las locuciones que luego quien más quien menos se dormía al abrigo de la oscuridad. Tan invariable como el blanco de las nieves perpétuas, el azul del cielo polarizao por la nieve y el negro de la tierra y las rocas húmedas por el deshielo el argumento manido de la ciudad no es para mí, los atascos de sus calles, la crueldad de las hipotecas, los verdes, azules y grises intermedios de las oficinas más algún que otro audiovisual en el que incluso se rompían cadenas y no figuradamente quedaban y siguen quedando atrás cuando el montañero se libera echándose la mochila al hombro, la cantimplora térmica al cinturón, las botas resistentes a sus pies y para al monte.
– Fueron franceses quienes primero recorrieron, divulgaron y difundieron las bellezas del Alto Aragón entre las que brilla con luz propia el valle de Ordesa, Monte Perdido y su entorno. Víctor Hugo, Julio Verne, Gustave Flaubert y los menos conocidos por la opinión pública como Louis Ramond de Carbonnières y Lucien de Briet se enamoraron sin remedio de esta tierra entonces desconocida, Zian Mapaz.

Alguien contaba su peregrinación ritual a Santiago de Compostela por el sendero o senderos, la vidilla y hasta los vivillos que por allí se mueven, por ejemplo plantando y reponiendo mesas llenas de frutas variadas y 1 hucha donde se indica el donativo mínimo por el servicio voluntario o más bien autoservicio. No hice comentarios sobre las huchas ni sus medidas de seguridad pero sí sobre las piezas de frutas que se pueden ir tomando y comiendo mientras se camina sin necesitar ir cargaos.
– ¿Pero qué dices? Por el sendero Santiago sólo va buena gente.
– Pues no creas, alegó el que tenía más reciente la experiencia y contó que no hay sólo 1 sendero a Santiago como se cree desde la distancia, ni siquiera por el recorrido principal, siendo su anécdota más memorable la del típico cabroncete al que preguntaron y les metió por 1 atajo poco o nada conocido por otros caminantes, sin mesas de frutas variadas ni huchas de donativos pero con cuestas en las que podrían blasfemar los arrieros de Navarra si quisieran, por lo que el de la buena gente del sendero Santiago volvió a insistir:
– Quería que viérais algo interesante y contó a su vez que en otro recorrido a pie le hicieron la misma jugarreta pero mereció la pena porque en lo más recóndito del monte pudo ver dibujada en 1 saliente contra el cielo la silueta de la cabra montés que bien pudo ser del rebeco logotípico de la llamada cornisa Cantábrica y de ahí a que se llame a estos parajes senderos de cabras sólo va 1 cuesta más empinada que la otra.

No hay que irse tan lejos, Picea pungens, abeto azul o falso del Colorado en el parque Polvoranca el 7 de febrero de 2004. Árbol que puede alcanzar 35 m de talla, con la corteza marrón-grisácea, escamosa. Acículas de sección cuadrangular, de 15-30 mm de longitud, punzantes, dispuestas en cepillo, de color verde azulado, muy aromáticas cuando se frotan. Cono colgante, oblongo-cilíndrico, de 6-10 cm de longitud, de color verde cuando joven tornándose marrón claro en la madurez. Escamas plisadas longitudinalmente con el borde superior redondeado e irregularmente denticulado. Se multiplica por semillas y las variedades se injertan. Muy resistente a ambientes contaminados y a condiciones variadas, aunque vegeta mejor en suelos ricos y húmedos y en exposición soleada.

El Escorial, ejemplo histórico y presente de urbanismo pensado no por pero sí para el servicio y disfrute del pueblo llano al pie del monte Abantos enseña, el monte Abantos entretiene, el monte Abantos dice hasta el verano que viene al otro lado de la sierra de Las Navas. Pino de reserva que acaba de empezar su viaje a las nubes, pendiente de micorrizar con restos arenosos y desechos de Lactarius deliciosus Fries 1821, níscalos y Lepista nuda, seta pie azul.

Los abusos son malos, llovío en agosto y he vuelto por los dominios no virtuales pero compartios hasta que lleguen las retroexcavadoras. También me gustaría pagar 1 hîpôtêcâ de los chalés con parcela en Las Navas, mejor más hipotecas para abaratar los chalés y el hotel para ir a verlos que los campos de golf o dejarlos para lo último por si hace falta otro cementerio en Las Navas porque los pinos negros, molinos de viento, panaderías, fruterías, pinos productores plantados y reproducidos por su cuenta, los mejores por las cuestas más escarpadas y entre los pedruscos que ni les han podido recoger la resina que además ya no se recoge, parece que vale con la silicona, derivado del petróleo que es lo que sobra y está barato, Unión Resinera vendió sus plantaciones de no más de 60 años de antiguedad y los terrenos al ayuntamiento de Las Navas y a la Junta de Castilla Leon el año 2000, los propietarios reales ante los que se pretenden imponer los que protegen la vida salvaje junto a las carreteras y los tendidos eléctricos de los trenes frecuentes donde van a morir los carroñeros que buscan comida fácil, vaya misterio. Las Navas también fue triste noticia, aunque afortunadamente breve el verano del humo gallego y sólo cabe desear que la Junta de Castilla Leon extienda y haga cumplir rigurosamente la prohibición de entrar en los bosques y en los campos en lo más torrido del verano que se cuece, que arde como el monte Abantos hace unos pocos años al otro lado de la sierra. Los árboles, también los pinos viven su propia vida, nacen, crecen, los piñones que les caen para reproducirse y las setas que les crecen… para alimentarse y alimentarnos, especialmente los níscalos picantitos conocidos y pintados en los frescos de los prostíbulos de las ruinas volcánicas de Pompeya por los romanos, las Russulas que no pican y las que pican, de las otras las que se conozcan y esperar a su sombra con los brazos cruzados y la boina calada a que caiga una piña al suelo para pelarla con las manos sucias después de darle unos garrotazos sobre una piedra, qué divertido. Los pinos acaban adaptando el terreno de sus alrededores a su gusto, parecen disfrutar entre los pedruscos, sobre la arenisca, en las laderas más escarpadas y en la sucia compañía de las jaras de flores blancas o rosas, Cistus albidus y C. ladanifer, arbusto pringoso donde los haya, duro camuflaje como las zarzas pero sin espinas, con nudos duros junto a la base donde lo más fácil es pegarse un buen trompazo mejor con las ropas más gastadas que se tengan y botas tobilleras como las de los apicultores.

Mientras otros creen que el motor del progreso son los anclajes de la lengua tradicional heredada contra sus propios mecanismos de conquista y el rancio derecho romano que mantiene los privilegios de la casta o clase instalada que se reproduce en el poder como una franquicia porque las fábricas se escombran para hacer hipotecas y al otro lado de la sierra una pradera alineada de pinos resineros abandonados para que la señorita o el señorito de paso en la poltrona se haga erigir una piscina aislada varios kilómetros a la redonda en lo alto del monte que les pete. Ah, la soledad en Miami o en lo alto de los riscos, si no la selva urbana para saciar los instintos de los dominantes sobre sus dominios y dominados, que para eso mandan. Los ecologistas se manifiestan que no construyan los sábados y para que hagan hipotecas baratas para todas y todos los domingos en la ciudad que en los pueblos los miran a ellos como bichos raros. Lo próximo un castillo, como los reyes feudales de antaño y si hay árboles como es para hacer un castillo de interés general pues se queman.

En algunos pueblos y ciudades los ayuntamientos autodenominados de izquierdas protegieron lo que llamaban pomposamente casitas bajas en un entorno normalmente conocido como cascos viejos o zonas de copas, mejor cascos rotos, meaos y vomitonas, aunque poniéndolos al cuidado de sus dueños de los que se esperaba que organizaran concursos de patios cordobeses con el resultado de que los dueños simplemente dejaron caer de puro viejas e inhabitables las ruinas heredadas sin otro interés que el negocio de las nostalgia de algunos poquísimos y parece que de refugio de las aves y otros pájaros que gustan de las ruinas hasta que se levantó la restricción cuando empezaron a derrumbarse. Ahora sienten que necesitan cementerios vivientes como los que imponen a los de los pueblos confundiendo los árboles plantados recientemente para producir algo abandonado con los autóctonos que no se tocan. Mejor cerrar fábricas y hospitales y despidos masivos de trabajadoras y trabajadores y los lugareños de los pinares resineros abandonados todos vigilantes con escopetas de sal a sueldo para que no los quemen, hala, que se pudran entre los detritus de las jaras pringosas mientras esperan adormilados por si tienen que disparar contra algún fotógrafo de la naturaleza, como mucho les pagas la Seguridad Social que el fuego es incontrolable. El rasgo más característico del pino albar o silvestre, Pinus sylvestris Linnaeus originario del Sur de Francia es la textura y coloración de su corteza, delgada y de tono grisáceo primero, para pasar a un color asalmonado a medida que el tronco se aleja del suelo, llegando a ser de color salmón claro en el tercio superior. El aceite esencial que emana le dota de excelentes propiedades beneficiosas para la respiración en invierno mientras que la flor masculina, un pequeño cilindro alargado de color dorado de 1,5 centímetros produce grandes cantidades de polen que en abril llegan a teñir de amarillo el suelo. Para su efecto fluidificador de las secreciones bronquiales, facilitar la expectoración y carmar las infecciones respiratorias se recogen las yemas, para pastelería y como fruto seco, también para semillas sin otro efecto conocido que el que tiene sobre el paladar y reproducirse, se recogen los piñones que se consumen tostados o crudos junto a otros alimentos para condimentar salsas y dulces, con mucho poder alimenticio por otra parte. Una contradicción es un intento de ironía o juego de palabras contrarias sin gracia en el resultado o que no la hace de la misma forma que una imposición es una mentira en la boca de un tirano, un tiranillo o uno que se postula o se pretende. Los pinos también son parasitados por el muérdago, Viscum album cuyas bayas se comen algunas aves y los roedores de los campos, normalmente más pequeños. Con el muérdago de falsa leyenda se hacía una liga pegamentosa que se untaba a las ramas para cazar pajaritos que no eran capaces de despegarse, más prohibido todavía pelar sus huesitos que el humo. Cosas entretenidas para las prejubilaciones, ya se ve, mucho mejor cerrar una fábrica o un hospital y echar a la calle a miles de trabajadoras y trabajadares que talar unos cuantos pinos a lado de las vías electrificadas del tren para hacer una urbanización en un pueblo abandonado a la miseria de la producción de la que han vivido los últimos años totalmente abandonada a su cementerio. Total, si los muertos con títulos nobiliarios siguen forrando de ? que no saben ni cómo derrochar a sus herederos, que para eso en sus peleas saturan los juzgados.

– La palmera es el árbol acuático que alcanzó nadando la orilla, greguería de Ramón Gómez de la Serna. En algunas revistas de la movida madrileña de los años 80´s del siglo XX, entendiendo por movida eso mismo que luego acabaron capitalizando, es decir, convirtiendo en producto sus detractores más furibundos nunca se publicaron fotos de palmeras, entendiendo por palmera cualquiera de las aproximadamente 1.200 especies de plantas normalmente arbóreas de la familia de las palmas propias de las regiones ecuatoriales, tropicales y subtropicales del planeta Tierra que dan frutos de diversos tipos como el coco, el dátil o el plátano entreotros, porque las palmeras son muy bonitas, lo que no quiere decir necesariamente que las fotos que las contienen también lo sean.

– La palmera aplaude al viento con sus grandes manos verdes, en otra greguería de Ramón. Eivissa siempre ha sido 1 sitio que se ha extrañao con gusto hasta de las islas vecinas.

Pieris rapae, blanquilla de la col libando sobre flores de alfalfa, Medicago sativa, fotografiadas junto a la desembocadura del río Yaga en el Cinca el 11 de junio de 2003. Vuelta a fotografiar por el parque Polvoranca en abril de 2005. La alfalfa, Medicago sativa, es una planta originaria de Asia y del Norte de África, bautizada por los árabes con el nombre de “al-facfacah”, que se puede traducir por “madre de todos los alimentos”, lo que debe a ser una de las fuentes de minerales más ricas de las conocidas, pues su raíz es capaz de absorber nutrientes difícilmente accesibles a la mayoría de las plantas.

#graffiti HEGOS she´s on fire #streetart

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